El Cementerio de Asistens

¿A quien se le ocurriría convertir un cementerio en un pintoresco parque? …..A los daneses. Entre cruces abandonadas o adornadas cuales árboles de Navidad o espacios de césped como para hacer un picnic, encuentras la tumba de Hans Cristian Andersen, que para ser un icono del país lo tienen bien escondido. Todo un sin sentido. Eso si, Visitar el cementerio de Copenhague en un día de niebla es entrar en un mundo donde los sentidos no son fiables. Largas calles empedradas, espacios vacíos llenos de vegetación donde los sonidos de pisadas haciendo crujir las hojas y las siluetas de personas que se deslizan delante de tus ojos te hacen sentir un escalofrío que te atrapa y consigue que te adentres mas y mas en el lugar. Encuentras lápidas solitarias sobre las que se ciernen ramas nervudas que como brazos esqueléticos queriendo abrazarlas o esculturas solitarias que crean una atmosfera asfixiante.  Y ¿Quién no quiere entrar en el Sleepy Hollow del norte?